Impuestos en el arrendamiento de un local de negocio

El arrendamiento de un local de negocio conlleva una serie de obligaciones fiscales que los propietarios y arrendatarios deben cumplir. Aquí te explicaremos cuáles son los impuestos que se deben pagar en este tipo de contratos y cómo afectan a ambas partes.

El arrendamiento de un local de negocio es una opción muy común para aquellos emprendedores que desean abrir su propia empresa pero no quieren o pueden adquirir un inmueble propio. Sin embargo, es importante tener en cuenta que al momento de arrendar un local de negocio, existen una serie de impuestos que se deben pagar, tanto por parte del arrendador como del arrendatario.

En este artículo, analizaremos los impuestos que se deben considerar al momento de arrendar un local de negocio, tanto en el aspecto fiscal como en el aspecto legal.

Impuestos para el arrendador:

El arrendador es la persona que pone a disposición del arrendatario el local de negocio a cambio de una renta mensual. En este sentido, el arrendador está obligado a declarar los ingresos obtenidos por el arrendamiento del inmueble en su declaración de la Renta. Estos ingresos se consideran como rendimientos de capital inmobiliario y están sujetos a una retención del 19% a cuenta del IRPF.

Además, el arrendador debe pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) por el local arrendado. El IBI es un impuesto que grava la propiedad de bienes inmuebles y su importe varía en función del valor catastral del inmueble. Este impuesto debe ser pagado anualmente por el propietario del inmueble, en este caso el arrendador.

En el caso de que el arrendador sea una persona jurídica, también deberá pagar el Impuesto de Sociedades por los ingresos obtenidos por el arrendamiento del local de negocio. Este impuesto grava los beneficios de las empresas y su tipo impositivo varía en función de la base imponible.

Impuestos para el arrendatario:

Por su parte, el arrendatario es la persona que alquila el local de negocio para desarrollar su actividad comercial. Al momento de firmar el contrato de arrendamiento, el arrendatario debe pagar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP). Este impuesto grava las transmisiones de bienes y derechos y su importe varía en función del valor del alquiler y de la Comunidad Autónoma donde se encuentre el local.

Además, el arrendatario debe pagar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) por el alquiler del local de negocio en el caso de que el arrendador actúe en el ejercicio de una actividad económica. El tipo impositivo del IVA es del 21% y se aplica sobre la renta mensual del alquiler.

En cuanto a los gastos derivados del arrendamiento del local de negocio, el arrendatario puede deducir en su declaración de la Renta aquellos gastos que estén directamente relacionados con la actividad económica desarrollada en el local, como el IBI, los gastos de comunidad, los seguros, las reparaciones y el alquiler.

En resumen, al momento de arrendar un local de negocio, tanto el arrendador como el arrendatario deben tener en cuenta una serie de impuestos que deben pagar en función de su situación concreta. Es importante contar con el asesoramiento de un profesional en materia fiscal y legal para asegurarse de cumplir con todas las obligaciones fiscales y evitar posibles sanciones.

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